OPINIÓN

El silencio de los corderos

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Antes del verano ya recogíamos en este mismo digital la situación de "limpieza étnica" en la que se encuentra sumido el HUBU desde hace dos años.

Juan V. Velasco | 09/09/2021 - 14:08h.

Desde la llegada del gerente que dirige el HUBU han pasado a mejor vida desde el punto de vista administrativo más de dos decenas de jefes de servicio que han abandonado su puesto bien de modo "voluntariamente" obligado o bien obligados por un concurso de selección de jefatura. A todos ellos hay que añadir dos directores médicos y tres subdirectores. Y ahora como remate final asistimos a jubilaciones forzosas de "castigo" a profesionales que han trabajado muchos años con dedicación y competencia técnica y humana y que solo tienen un problema. Que no comulgan fácilmente con las ruedas de molino de la gerencia, siendo el ejemplo más palmario el del oncólogo, Dr. García Girón.

Claro, como el inefable Romo pasa más tiempo dedicado a labores de exterminio administrativo, entiéndaseme bien, que, a la gestión del hospital, en estos momentos ni se opera, porque apenas hay quirófanos en funcionamiento, ni se pasan el número de consultas ni de pruebas diagnósticas necesarias para que los burgaleses no tengamos que esperar meses y meses a ser visitados en el HUBU. Así,  la gestión es un auténtico esperpento salvo en lo de cambiar jefes y jubilar a profesionales en plena madurez profesional. Porque en este último aspecto es de premio extraordinario, venganza y humillación.

En Burgos estamos asistiendo a algo histórico. Casi más que el propio Octavo Centenario y eso que tenemos que aguantar "el careto" de Méndez hasta en la sopa. Se está llevando a cabo una escabechina sin precedente alguno en la historia de la gestión hospitalaria en toda España. Escabechina que desgraciadamente trae unas consecuencias terribles para un Hospital sumido en estos momentos en el descontrol, el desconcierto, el pánico, la incertidumbre y en el más absoluto pasotismo y desorganización.

A la vista de todo esto podríamos pensar que los hasta ahora aguerridos médicos del HUBU, terror de gerencias y consejerías a lo largo de los años, han desenterrado el hacha de guerra y valientemente están plantando cara al exterminador. Pues no. En un alarde de cobardía, balan en silencio por los pasillos cual los corderitos que oía Clarice, cuando eran conducidos directamente al matadero. Y ante la terrible mirada del émulo de Hannibal bajan la cabeza intentando pasar desapercibidos no vaya a ser que pronto pasen a ocupar un puesto en la cada vez más larga lista de defenestrados.

Vamos, que con unas tragaderas infinitas y falta de orgullo médico asisten sin despeinarse al apocalíptico deterioro del HUBU. Queda claro lo que importa la pésima situación del hospital a sus profesionales, preocupados en muchos casos por seguir teniendo "su consulta" privada por las tardes.

Pero eso de las tragaderas inmensas lo deben de adjuntar al título de médico. Lo digo por el patético espectáculo que el vicepresidente de la Junta y la Mejor Médico del Mundo nos han ofrecido esta semana. Desacreditados en público por Mañueco quien en el único movimiento que ha hecho en toda la legislatura, tras la molicie de dos años, despegándose de ambos galenos ha puesto en jaque "la magnÍfica" reforma de la primaria, de Doña Verónica.

Al respecto, creo que Mañueco ya se ha arrepentido de ese movimiento y ha solicitado a través del SACYL cita y consulta a sus galenos de cabecera para pedirles perdón porque al de Salamanca sólo le preocupa el sillón y para ello hay que mantener la estabilidad de un gobierno que desde su concepción resulta todo un esperpento, ya que no tiene arrestos para disolver y convocar cita con las urnas, por si acaso.

Y a todo esto, los burgaleses sufriendo a políticos y a médicos que juegan a políticos.

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