OPINIÓN

De la "pillada" al "gatillazo

Carlos Martínez, Daniel de la Rosa y Ana Sánchez
Foto: Blog de Pedro Vicente

Quién le iba a decir a "Fonsi" Fernández Mañueco, un presidente que gobierna en minoría y con un Presupuesto prorrogado y desfasado -el aprobado cuando gobernaba en coalición con Vox, un partido al que ahora finge aborrecer- que iba a poder condicionar la reorganización interna del primer partido de la oposición. Pero así de caprichosa es la política cuando convergen una serie de circunstancias, algunas aleatorias y otras no tanto, como las que han coincidido durante los últimos días en Castilla y León.

Pedro Vicente
04/04/2025 - 12:38h.

Un episodio absolutamente casual -la "pillada" de cuatro procuradores socialistas de la cuerda del anterior secretario autonómico del partido y todavía portavoz parlamentario en el mausoleo de Villa del Prado, Luis Tudanca, cazados por un indiscreto micro cuando rajaban a base de mal de su sucesor en el PSOE en Castilla y León- ha terminado deparando todo un "gatillazo" político por parte de Carlos Martínez y de la Ejecutiva que encabeza, elegida con el respaldo del 94 por ciento de los delegados en el congreso celebrado a finales de febrero.

Parece increíble que alguien con la experiencia política de Martínez -alcalde de Soria desde 2007, secretario provincial del PSOE durante 15 años y en su momento uno de los máximos impulsores de la candidatura de Carme Chacón a la secretaría general del partido- haya gestionado con tanta insolvencia la tormenta interna desatada por esa "pillada". Resulta inconcebible que desde su entorno se exigiera la renuncia de los dos representantes socialistas en la Mesa de la Cámara -la vicepresidenta segunda y mano derecha de Tudanca, Ana Sánchez, y el secretario primero, Diego Moreno- sin tener garantizado previamente su relevo por otros dos procuradores del PSOE.

Sobre el papel, entre PP y PSOE ha regido siempre un pacto de caballeros de acuerdo con el cual ambos partidos se abstenían de cortocircuitar la sustitución de cualquiera de sus representantes en la Mesa, respetando la distribución política de puestos resultante de la sesión constituyente de la Cámara. Así ocurrió, sin ir mas lejos, cuando, al llegar Tudanca a la secretaría autonómica del PSOE, a instancias suyas se produjo la sustitución del hasta entonces vicepresidente primero de las Cortes, Julián Simón de la Torre, por la antes mencionada Ana Sánchez.

Pero sucede que esa misma entente cordial ha saltado por los aires hace unos días en Valencia, donde PP y Vox han aprovechado la renuncia de la única representante socialista en la Mesa para hacerse con esa vacante, dejando fuera de dicho órgano parlamentario al PSOE, segunda fuerza política en la Comunidad Valenciana. Y sin considerar la posibilidad de que en Castilla pudiera reproducirse esa misma indecencia asumida (total, para lo que le queda en el convento...) por el impresentable Carlos Mazón, Martínez y su equipo se precipitaron a forzar las renuncias de Sánchez y Moreno sin tomarse la molestia de sondear previamente cual sería la actitud del PP de Mañueco ante esa eventualidad.

De tal guisa que, careciendo de la garantía necesaria para que esos dos puestos recayeran sobre otros dos socialistas, la dirección del PSOE ha tenido que recular y aplazar la reestructuración interna de sus cargos parlamentarios anunciada a bombo y platillo para el pasado miércoles. Un "gatillazo" en toda regla que ha dejado en situación muy desairada a Martínez y a su secretario de Organización, el exalcalde de Burgos Daniel de la Rosa, a quienes se les suponía una solvencia que en este caso no han acreditado.

A expensas de lo que ocurra en el encuentro previsto este viernes entre Martínez y Mañueco, convocado para tratar sobre asuntos de comunidad, esa incertidumbre en la Mesa de las Cortes ha bloqueado a su vez los cambios previstos en la dirección del grupo parlamentario socialista, en los que, a excepción del propio Tudanca, la nueva Ejecutiva tenía previsto purgar a todos, o casi todos, los tudanquistas liberados con dedicación exclusiva por cuenta de la Cámara.

La explicación es obvia: la primera en regresar a primera línea va a ser la nueva número dos del partido en la comunidad y procuradora por León, Nuria Rubio, destinada en principio a ocupar la vicepresidencia socialista de la Mesa o, en su defecto, la viceportavocía del grupo, precisamente en función de que el PSOE pueda sustituir o no a Sánchez y a Moreno por otros dos miembros del grupo socialista.

En la lista de salida de la dirección del grupo están los otros dos procuradores participantes en la "rajada" del mausoleo, los segovianos José Luis Vázquez y Alicia Palomo (ésta última cotitular de una adjuntía compartida con la palentina Chelo Pablos), así como la leonesa Yolanda Sacristán, persistiendo dudas acerca de la suerte que pueda correr la salmantina Rosa Rubio, la última tudanquista incorporada en su momento al núcleo duro del anterior secretario autonómico y por ahora portavoz provisional del grupo. Y calentando en la banda permanecen, junto a Nuria Rubio, la burgalesa Virginia Jiménez, el vallisoletano Pedro González Reglero y el leonés Javier Campos.

Y todo lo anterior (tiecojó, que diría el añorado Tomás Hoyas) a expensas de la "magnanimidad" o no que tenga "Fonsi" Mañueco, quien a buen seguro aprovechará la coyuntura para obtener alguna contrapartida que lógicamente no se hará pública. Estaremos especialmente atentos a la pantalla respecto a la posición del PSOE sobre la reforma de la Ley de Publicidad Institucional en tramitación, asunto que tiene muy de los nervios al PP, al que puede acabársele el juguetito de esa "Telemañueco" que, amén de agradecer -quien paga manda- la morterada millonaria que le enchufa la Junta, no tiene ni siquiera la decencia de retribuir a sus trabajadores con un salario mínimamente digno, al tiempo que oculta, eso sí, el pastizal que se embolsan sus serviles directivos.

Por mucho que le acusaran de hacer pinza con Vox, Tudanca, masacrado por alguna de las terminales mediática del consorcio adjudicatario, esto lo tenía clarísimo, pero para Martínez es una "patata caliente" que ya le está quemando, como ya se habrá percatado al comprobar cómo se las gastan algunos esbirros de los magnates (dejemos la ge y la ene en este orden) de la comunicación regional.

En cuanto a la continuidad de Tudanca –"hasta qué él quiera" (Martínez dixit)- como portavoz del grupo parlamentario, resulta a estas alturas palmario que su retirada de la carrera de las primarias se produjo previo compromiso de ser recompensado con la correspondiente prebenda, sea ésta el escaño socialista de senador autonómico (ojo no tropiece Martínez aquí con la misma piedra que se ha encontrado en la Mesa de las Cortes) o, en su defecto, con cualquier otra sinecura de similar cuantía retributiva. Y no les cuento lo que se va a carcajear el anterior secretario de los socialistas de Castilla y León (de momento, por si acaso, solo es risa floja) si al final su sucesor tiene que comerse con torreznos a Sánchez y Moreno en la Mesa de las Cortes. Las carcajadas se van a oír desde Navarra.

En suma, el "gatillazo" del triunvirato Martínez/Rubio/De la Rosa roza la delgada línea que separa el ridículo de lo patético. Y el primero de ellos, predestinado a encarnar el cartel socialista en unas elecciones autonómicas que están a la vuelta de la esquina, es incomprensible que siga obstinado en permanecer como alcalde de Soria (por otra parte, a tiempo cada vez más parcial) en lugar de centrar todos sus esfuerzos en enderezar el rumbo de su partido en Castilla y León y proyectar su figura como alternativa política sólida y creible en una comunidad autónoma parasitada por la derecha desde que José María Aznar la utilizó como trampolín para llegar a La Moncloa. De lo cual se van a cumplir este verano nada menos que 38 años, que se dice pronto.

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