PATRIMONIO

Alertan del pésimo estado de conservación del Torreón de Villagonzalo en Burgos

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El Torreón de Villagonzalo Arenas en Burgos ha pasado a formar parte de la Lista Roja de Hispania Nostra  que es una herramienta de participación social creada con el fin de dar a conocer, sensibilizar y actuar sobre los elementos patrimoniales del territorio español en riesgo de desaparición. Es una llamada a la acción para, evitar que nuestra herencia se pierda y pase a la Lista Negra, y, por el contrario, se recupere y forme parte de la Lista Verde. El estado actual de conservación de este Torreón es pésimo.

Redacción BurgosNoticias 
25/01/2026 - 13:40h.

El estado de los restos es pésimo, existiendo peligro de derrumbes que han obligado a colocar un vallado perimetral para evitar accidentes. Los restos se enfrentan al olvido, al abandono y al expolio. Es este último el caso de parte de los sillares de piedra arenisca de las esquinas. Del mismo modo, ante la falta de consolidación de los restos, el riesgo de colapso de los lienzos es también alto. La vegetación crece en la parte superior de los muros. Lamentablemente, más allá del mencionado vallado, no se ha realizado ninguna actuación de conservación en los últimos años y  los restos carecen incluso de un cartel explicativo.

El crecimiento del anexo Polígono Industrial de Villalonquéjar ha engullido este histórico barrio burgalés, convirtiendo a su mítico torreón en un rara avis, testigo de la historia del Burgos medieval, en un entorno industrial. Del mismo modo, contribuye, como elemento simbólico y representativo de Villagonzalo Arenas, a forjar la identidad de uno de los barrios más diluidos por la expansión industrial de Burgos en la segunda mitad del siglo XX.

Los orígenes del Torreón se encuentran ligados a la población en que se encuentra, Villagonzalo Arenas, unión de dos localidades medievales del alfoz de Burgos: 'Villa Gonçalo de Rio de Ourna' y Arenas. Las descripciones escritas que se hacen de esta población en el siglo XIII hablan de la existencia de, entre otros edificios, de una torre. Efectivamente, como es común en la época se presume la existencia de una estructura defensiva desde los orígenes de la población. En 1233 existen referencias de la venta de una torre por parte de un canónigo de Burgos a Pedro Sarracín, deán de la catedral de esta ciudad. De este modo, el torreón pasa a pertenecer al hospital de San Lucas, fundado por Pedro Sarracín. Ya en el siglo XV, la condesa de Montealegre, Juana Manrique, se apropia del edificio a pesar del litigio sostenido por el cabildo de Burgos. A su muerte, su hija María Manuel, casada con Lorenzo Suárez de Figueroa (a la postre I conde de Feria), hereda la población de Villagonzalo Arenas y su torreón.

En la Edad Moderna no constan registros de la titularidad de la torre por lo que su rastro se pierde. Llegado el siglo XIX, Madoz menciona en su Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar «un antiguo palacio abandonado». Durante todo ese tiempo es probable que el torreón se fuera utilizando para fines diferentes al original hasta caer, progresivamente en el abandono.

De este modo, se puede concluir que el Torreón de Villagonzalo Arenas se construyó en torno al siglo XIII, en el contexto de expansión de los reinos cristianos hacia el sur, donde los castillos, torreones y edificaciones similares dejan de cumplir funciones defensivas, para pasar a ser elementos de poder, prestigio y estatus de los señores, desde donde pueden llevar a cabo el control de sus dominios y la explotación económica de la zona.

El Torreón de Villagonzalo Arenas es una edificación de origen medieval situada en el barrio periférico de Burgos de Villagonzalo Arenas, enclavado en el amplio valle del río Ubierna, a 4,5 km de la ciudad de Burgos. Villagonzalo Arenas forma un continuo urbano con el cercano Polígono Industrial de Villalonquéjar, cuyo crecimiento ha absorbido al barrio.

Consiste en una torre de origen defensivo de planta cuadrada de 9,5 metros de lado, cuyos muros, de mampostería, son de gran grosor (1,9 metros), nombrado BIC a partir de la declaración genérica de castillo del 22 de abril de 1949. En cuanto a los materiales constructivos, se destacan los sillares de arenisca situados en las esquinas, el conglomerado de cal y canto que compone los muros así como el uso del ladrillo (elemento de la arquitectura mudéjar) en los vanos donde anteriormente estuvieron las ventanas. A pesar de la paulatina desaparición de volúmenes, se observa un aligeramiento de materiales a medida que se asciende lo que hace pensar que podría haber tenido tres plantas. En la actualidad únicamente se conservan la planta baja y el primer piso. De la puerta de ingreso, en parcial derrumbe, se conserva su arco rebajado interno.

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