PANDEMIA

Así es el posible mecanismo autoinmune tras los extraños trombos vinculados a la vacuna de AstraZeneca

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Foto: Reuters

Aunque la Agencia Europea del Medicamento no tiene evidencia suficiente para determinar la causa de los trombos, cree que pueden deberse a que el cuerpo humano produce unos anticuerpos que atacan a proteínas que regulan la coagulación; un estudio en 11 pacientes avala esta tesis y apunta a una causa que tiene tratamiento

Esther Samper (elDiario) | 12/04/2021 - 19:13h.

El pasado miércoles 7 de abril, la Agencia Europa del Medicamento (EMA) ofreció una rueda de prensa informando sobre sus conclusiones más actualizadas acerca de la vacuna de AstraZeneca, ahora llamada Vaxzevria. En esta ocasión, la EMA planteaba un posible vínculo entre la administración de dicha vacuna y la aparición de coágulos sanguíneos (trombosis) en combinación con niveles bajos de plaquetas en sangre (trombocitopenia). Este extraño efecto adverso se detectaba con una frecuencia muy baja: alrededor de un caso entre 100.000 personas vacunadas. Ante estos datos, la Agencia recomendaba añadir este trastorno de la coagulación sanguínea a la lista de posibles efectos adversos muy raros de Vaxzevria.

Como es normal que ocurra en las etapas tempranas de los sistemas de farmacovigilancia, las certezas sobre este posible y raro efecto adverso son aún pocas y las incertidumbres grandes. Aún no puede afirmarse de forma definitiva que esta presentación extraña de trombos se deba a la vacuna de AstraZeneca, aunque las sospechas van siendo cada vez más sólidas. Además, hay otras dos incógnitas que destacan por su importancia: ¿Existen factores de riesgo o grupos de riesgo (de cierta edad y sexo) más vulnerables a padecer esta trombosis con plaquetas bajas? ¿Cuál es el mecanismo por el que sucede?

Por ahora, la EMA ha explicado que no tiene evidencia suficiente como para saber si efectivamente las mujeres menores de 60 años, que son la mayoría de personas que han sufrido dichas trombosis, son grupo de riesgo. No puede descartarse aún que esto se deba, en realidad, a las características de la población vacunada en Europa (en las que haya proporcionalmente más mujeres de este rango de edad). Tampoco hay datos suficientes como para establecer factores de riesgo concretos. Los 86 casos de trombos con niveles bajos de plaquetas en sangre detectados y analizados en profundidad (de un total de aproximadamente 25 millones de personas que habían recibido Vaxzevria a fecha de 22 de marzo), no permiten aún establecer conclusiones sobre esta cuestión.

Cuando nuestro sistema inmunitario ataca a nuestro propio cuerpo

A pesar de las incertidumbres, la EMA sí ha ofrecido una posible explicación sobre los coágulos sanguíneos con plaquetas bajas: una respuesta inmunitaria alterada que algunas personas podrían generar tras recibir la vacuna de Astrazeneca. Se trataría de una respuesta autoinmune en la que se producirían anticuerpos ante ciertas moléculas propias del cuerpo humano, como proteínas que se encuentran en las plaquetas y que intervienen regulando la coagulación sanguínea. Al atacar a estas proteínas, los anticuerpos producirían la activación anormal de las plaquetas, generando así trombos. Este hipotético mecanismo ya se barajaba desde hace semanas y las sospechas sobre esta causa se están reforzando con el tiempo.

Este mismo viernes 9 de abril, la revista médica The New England Journal of Medicine publicaba un artículo que respalda la idea de la respuesta autoinmune como responsable del efecto adverso de la Vaxzevria. Los investigadores han estudiado las características clínicas de 11 pacientes de Alemania y Austria que sufrieron trombosis y trombocitopenia tras recibir dicha vacuna, además de analizar diferentes parámetros sanguíneos en el laboratorio. Los autores concluyen en dicho estudio que la administración de esta vacuna puede producir, en raras ocasiones, trombosis junto a trombocitopenia desencadenada por anticuerpos contra el factor plaquetario 4 (PF4), una proteína que se encuentra en el interior y en la superficie de las plaquetas y también en las células que forman la superficie interna de los vasos sanguíneos (las células endoteliales).

Los hallazgos clínicos documentados son muy similares a los que se observan en algunas personas que sufren trombocitopenia autoinmune desencadenada por la heparina (HIT), un anticoagulante muy utilizado por la medicina. También se han documentado casos similares por infecciones virales y bacterianas, cirugías de reemplazo de rodilla o al consumir ciertos medicamentos.

Reconocer los autoanticuerpos contra el PF4 como causa de este trastorno de la coagulación es importante por dos razones. En primer lugar, porque tiene tratamiento: anticoagulación más inmunoglobulina intravenosa para bloquear los autoanticuerpos y evitar que ataquen a la citada proteína. Y, en segundo lugar, porque es posible identificar mediante una analítica sanguínea si se han generado estos autoanticuerpos que provocarían trombosis para actuar rápidamente. El estudio muestra que estos autoanticuerpos se generan entre los 5 y 16 días posteriores a la vacunación.

Este mecanismo tras los extraños casos de trombos y niveles de plaquetas bajos en sangre por la administración de la vacuna de AstraZeneca podría explicar, a su vez, por qué se están identificando más en mujeres. En general, el 80% de los pacientes que sufren enfermedades autoinmunes son mujeres y, además, ellas tienen un riesgo 1,7 veces mayor de sufrir HIT que los hombres.

Por el momento, se desconoce de qué forma exacta la vacuna de AstraZeneca generaría esta respuesta autoinmune. Podría ser por la producción directa de autoanticuerpos contra el PF4 a partir de un estímulo inflamatorio potente desencadenado por la vacunación o podría ser que entre los anticuerpos generados por la vacuna existieran algunos que reaccionaran accidentalmente también contra las plaquetas y el PF4, un fenómeno denominado reacción cruzada.

Tampoco se sabe qué componente exacto de la vacuna generaría esta reacción autoinmune. Algunos expertos sospechan que podría estar desencadenada por los adenovirus que transportan el material genético de la proteína S del coronavirus (que forma los "pinchos" del coronavirus) hasta las células humanas. Otros investigadores plantean que podría deberse a la presencia de ADN libre en la vacuna de AstraZeneca. Es probable que en los próximos meses tanto la EMA como diversos grupos de investigadores aclaren estas y otras cuestiones.

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