OPINIÓN

Marañón alcalde de Burgos, Rico presidente de la Diputación

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Los representantes de los diferentes partidos políticos que han conseguido concejal en el Ayuntamiento de la capital,  o diputado provincial, andan las últimas horas un tanto revueltos.

Juan V. Velasco | 05/06/2019 - 20:56h.

Esta afirmación la sustentamos en que en algunos casos han iniciado contactos que no conversaciones,  pero siguen sin saber si deben avanzar con los mismos o es mejor esperar acontecimientos, es decir "órdenes de arriba.

Todo apunta a que, de momento, "los subalternos" han decidido esperar  puesto que "los jefes negociadores" aún no han tomado una explícita determinación al respecto..Con este panorama, y a tenor de lo muy poco que hemos podido confirmar, cada vez parece más claro que el ciudadano Marañón puede ser el nuevo alcalde de Burgos, y el popular Rico continuar al frente de la Corporación Provincial.

Para llegar a estas conclusiones nos basamos en lo siguiente:

1.- El actual alcalde no quiere ser alcalde, como ya ha manifestado por activa y por pasiva. Fue obligado por su partido a presentarse y a la primera de cambio ha iniciado "la huida". En este caso hacia Madrid, hacia el Senado, porque no le han dejado, como él quería, hueco en Valladolid.

2.- Vicente Marañón, loco por la música, o es alcalde, o muy probablemente dimita, al no poder compaginar su trabajo en la capital de España, sueldo incluido, con el puesto sólo de concejal  en Burgos, sueldo incluido.

3.- Vox, considerado por algunos de los actores como "apestado" tendría más fácil, pese a la postura al respecto de los de Rivera, apoyar a Ciudadanos en el Ayuntamiento de la capital que hacerlo con el Partido Popular del ahora alcalde, con quien no negociarían entre otros motivos porque, bien mirado, es con el PP con el que ahora y más tarde deberán compartir clientes (votantes), y con un popular como alcalde quedarían eclipsados y sin la visibilidad que podrían conseguir si el alcalde fuera de Cs.

4.- Una concejalía de Familia, creada al respecto para Vox, presidencia de la misma incluida, así como 3 ó 4 "puestecillos", y poco más, harían cambiar pronto de parecer a todas las partes implicadas. Además, y lo han dicho en reiteradas ocasiones, los de Abascal prefieren antes a los "ciudadanos naranjas" que a los "socialistas rojos".

5.- Marañón, más cercano a la derecha diestra que incluso algunos del PP tendría no muy difícil justificar ante la opinión pública y sobre todo ante Madrid ese apoyo recibido de Vox, alegando que esta es una clara oportunidad, que no saben si volverá a repetirse, para hacerse con la Alcaldía de una capital de provincia importante para todos y especialmente para el partido que representa.

6.- César Rico, por el contrario, quiere a toda costa seguir ocupando el primer sillón del Palacio Provincial. Y ello es, no sólo, para poder retirarse de la vida política y de la laboral con ese cargo, sino principalmente porque manteniendo la Diputación, puede justificar ante todos, como presidente que es también del Partido Popular en la provincia, la debacle que ha supuesto para su formación los resultados electorales del pasado 26-M.

7.- Lorenzo Rodríguez es quien puede tenerlo más difícil para justificar el apoyo de su partido a un candidato a presidente de la Diputación, concejal de una localidad mayor de 20.000 habitantes; aunque bien mirado, la solución también podría pasar por que el sempiterno alcalde de Castrillo Mota de Judíos no repita como diputado provincial y así se evita disgustos y, sobretodo, desdecirse  de lo que siempre ha puesto como línea roja.

8.- El cambio estaría servido. Siete PP's del Ayuntamiento de Burgos, por tres Cs de la Diputación de Burgos, y así todo seguiría igual o parecido; con los socialistas nuevamente "al humo de las velas", es decir, no entrando a participar de lo que gobernar significa o puede significar en el futuro.

9.- La reunión de este miércoles en Valladolid entre Espejo, secretario de Acción Institucional de Ciudadanos y García Egea, secretario general del Partido Popular, nos lleva a pensar que esta opinión no va del todo desencaminada, aunque en el caso de la capital burgalesa alguno no se habrá parado a pensar que la llave es de Vox; de ahí que tendrán que "darles cariño", aunque sabemos que los de a la derecha de la derecha son de fácil conformar, siempre y cuando su voto evite que puedan gobernar los que, según ellos, "buscan destruir España apoyándose en filoetarras, separatistas y demás gente de mal vivir y actuar".

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