patrimonio mundial

Ávila, un viaje por el arte y la tradición

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Foto: Jose Luis Cernadas vía Flickr
burgosnoticias.com  | 04/10/2017 - 19:30h.

Ávila milenaria se ciñe a su rosario amurallado. La ciudad de las tres culturas, islámica, hebrea y cristiana, es punto de partida para viajar por el arte y la tradición. Su pasado vetón recorre la cultura de esta ciudad que es una y son varias. La mística Santa Teresa de Jesús recorre todavía las calles y roza con su hábito las fachadas de los edificios históricos de una villa tan antigua como moderna, tan sobria como audaz.

Ordenada y orgullosa, la capital del Adaja conjuga lo antiguo y lo moderno e invita a un paseo por su interior desde lo alto de las almenas de la muralla que la protege desde hace siglos aunque, en la actualidad, sólo están habilitados algunos tramos desde donde se contemplan excelentes vistas de la ciudad.

Precisamente es la gran cordillera amurallada la que ha dado fama universal a esta villa, que atrae a viajeros de todas las partes del mundo siguiendo la estela de Santa Teresa e interesados por descubrir una ciudad milenaria que despierta en los albores del siglo XXI.

Muralla de Ávila

Las murallas son la imagen inequívoca asociada a la ciudad abulense y fueron la baza fundamental para que, junto a las iglesias románicas, en 1985 la UNESCO incluyese la ciudad en la Lista del Patrimonio mundial.

Sin duda impresiona este recinto defensivo que cuenta con un perímetro de 2.516 m, con 87 torreones o cubos y 9 puertas siendo considerado como el recinto amurallado urbano mejor conservado del mundo. En la actualidad, se pueden recorrer 1.700 metros del adarve con tres accesos y un cuarto apto para personas con movilidad reducida.

La visita nos permite comprobar como la construcción de sus lienzos y cubos se fue adaptando al terreno. Así, los lienzos meridionales tienen una menor altura debido al escarpe natural sobre el que se asientan mientras que el occidental y el norte se van haciendo más fuertes y es en la zona oriental donde alcanzan su mayor desarrollo. Allí fue preciso reforzar las defensas de la ciudad por ser la zona más accesible y por ello, se levantó el alcázar, se reforzaron las dos puertas que pasan a ser las más fuertes, la del Alcázar y la de San Vicente y ante los muros se dispuso un sistema defensivo formado por un foso y una barbacana.

Recorriendo el recinto amurallado descubriremos las nueve puertas que en él se abren: Puerta del Alcázar, del Peso de la Harina, de San Vicente, del Mariscal, del Carmen, del Adaja, de la Malaventura, de la Santa o Montenegro y del Rastro. Cada una con una función y trazado diferente. Esta variedad también se aprecia en las almenas que rematan sus muros y en sus cubos a pesar de su imagen como un todo homogéneo.

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