RUTAS CASTILLA Y LEÓN

Descubre las maravillas de la Sierra de Francia

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La Sierra de Francia, ubicada al sur de Salamanca y al norte de la provincia de Cáceres, ocupa un espacio natural único, siendo un conjunto orográfico lleno de hermosos valles, donde además su patrimonio arquitectónico dan tanto a la Peña de Francia como a la Alberca el calificativo de lugar privilegiado.

burgosnoticias.com  | 26/04/2018 - 11:05h.

Desde la Peña de Francia se divisa toda la Sierra de Béjar, así como los pueblos de la comarca, mientras que la Alberca es el lugar más reconocido del entorno por su gastronomía y arquitectura.

La Alberca salmantina está considerada como uno de los pueblos más bonitos de España y uno de los mejores representantes de esta zona. Junto a la localidad se encuentra Mogarraz, San Martín, Miranda del Castañar y Sequeros que completan este recorrido.

A los que visitan esta Sierra no les extraña que tres de sus pueblos estén en la lista de los más bonitos de España. Dentro se encuentra el Valle de las Batuecas, muy cerca de la localidad de La Alberca. Este lugar, dado su carácter aislado, fue elegido por los carmelitas descalzos como sitio de retiro físico y espiritual. Hoy se pueden hacer excursiones a través de sus senderos, como por ejemplo la ruta del Chorro de las Batuecas, una singular cascada que destaca dentro del inmenso patrimonio natural de la zona.

En primer lugar, señalar la Peña de Francia a 1.723 metros sobre el nivel del mar.  Aquí se construyó un Santuario Mariano, el más alto del mundo, debido a que en 1437, según cuenta la tradición cristiana, se apareció la Virgen. En ese lugar hay una iglesia, un convento, una pequeña plaza, una hospedería y el mirador desde el que se contemplan la Sierras de Bejar y Gata.

El recorrido por estos pueblos se hace a través de estrechas carreteras que atraviesan el valle. La primera parada sería en Miranda del Castañar para concluir en la Alberca.

Mogarraz, el más bonito y original

Declarado Conjunto Histórico y Artístico, situado en el corazón del Parque Natural de Las Batuecas y Sierra de Francia, está considerado también Reserva de la Biosfera.

Como en los pueblos de los alrededores, en su arquitectura abunda el granito y los entramados, y debido al aislamiento natural conserva su arquitectura civil y militar en perfecto estado. Es una villa medieval construida y repoblada en el siglo XI por franceses, gascones y roselloneses, procedencia manifiesta en sus apellidos de origen galo. Su casco urbano se puede recorrer por el eje principal, una calle estrecha que recorre el pueblo de arriba a abajo.

Esta localidad conserva sus tradiciones folclóricas, culturales y religiosas en los dinteles esculpidos de las puertas; se habla de su historia y de su religión en epigramas. Su artesanía es extensamente conocida en toda España y en el extranjero, sobre todo su joyería y trajes tradicionales, los bordados serranos, todo ello aderezado por diferentes leyendas épicas de un punto al otro de la Vía de la Plata.

La Alberca, el más conocido y más turístico

La Alberca es la más visitada por los turistas y uno de los pueblos más conocidos de España. En una década esta localidad ha cambiado mucho gracias al turismo. Destacar que en 1940 fue el primer pueblo en recibir la declaración de Conjunto Histórico-Artístico Nacional.

Ya solo sus fiestas patronales merecen la visita. Aparte, hay casas, casi intactas de los siglos XVIII y XIX. Merece la pena visitar el convento y la Plaza Mayor cuando está abarrotada de público durante las fiestas. Destaca por su entramado urbano, que conserva como pocos pueblos la arquitectura típica de la Sierra de Francia, además de por sus tradiciones centenarias que se han ido transmitiendo de generación a generación.

Se ha dicho que la estructura urbana de La Alberca es la de su judería, por lo intrincado, laberíntico y secreto de sus calles, aunque tampoco han faltado quienes, al recorrer el pueblo, lo han asociado exagerando un poco con los arrabales de Damasco. La Alberca es así la unión, a lo largo de los siglos, de las tres culturas: cristiana, islámica y judía.

San Martín del Castañar y su fortaleza

Esta localidad está asentada sobre una atalaya, elevada entre dos arroyos que discurren hacia el río Francia. Posee un paisaje, un clima y una vegetación únicos para disfrutar del entorno.

Existen restos que confirman la presencia de romanos y de visigodos como el campamento de la Logarías. El nombre procede de la presencia de franceses en la repoblación de la Sierra llevada a cabo por el rey Alfonso IX de León; de aquellos tiempos perduran nombres y topónimos.

En esta localidad llama la atención la fuente de la plaza, un pequeño puente medieval, un castillo restaurado y una original plaza de toros.

El pueblo se recorre desde la calle Paiperez y la calle del Dr. Peña, que se unen en la plaza mayor. A final de la calle de Dr. Peña se llega al castillo, donde hay varias pasarelas para recorrerlo y que además alberga al cementerio del pueblo.

Sequeros, pequeño, tranquilo y coqueto

Sequeros es un tranquilo pueblo con plaza y vistas a la Peña de Francia muy recomendables. Es la capital administrativa de toda la Sierra de Francia. En el centro está la Plaza del Altonazo, donde destaca las casas de dos plantas, los soportales y el granito. Este pueblo tiene un pasado burgués, que data del siglo XIX.

Miranda del Castañar, y su magnífica atalaya

Por último, está Miranda del Castañar, con una magnifica atalaya sobre los valles de la Sierra de Francia.

Se trata de un histórico pueblo cuyo casco antiguo está declarado Bien de Interés Cultural. Su paisaje urbano envuelve a todo aquel que lo visita en un aire medieval, compuesto por construcciones populares de mampostería y madera, típicas de la sierra de Salamanca, y casas blasonadas en piedra de sillería, contando con la plaza de toros más antigua de España. Destaca lo que fue la antigua plaza de armas y la Puerta de San Ginés.

El Mirador de El Portillo

Por último, un mirador poco visitado debido a la fuerte pendiente que tiene para poder acceder a él. Desde el mismo podemos disfrutar del atardecer, pues el sol se oculta entre las montañas.

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